al
viento las lilas flotando,
divina
luz de faroles,
al
alba les va gritando.
El
espejo del océano,
rayando
va cristal blanco,
despertando
a las sirenas,
con
almas de nácar blanco.
Los
arrecifes de piedra,
caprichosos
van dejando,
la
orla de su silueta,
espuma
de coral blanco.
El
rostro de un padre nuestro,
piratas
les van rezando,
llevan
los remos de gloria,
su
sendero van marcando,
un
halo de luz plateada,
un
horizonte lejano,
como
un altar de platea,
la
bendición les va dando.
Amada
aura divina,
mi
silueta vas cortando
melancólica la noche,
dormida
me va dejando y
en
profundos versos,
mi
corazón vas mojando.
El
silencioso misterio,
que
una sirena vertía,
en
el cuenco de sus manos,
corales
de amor yacían,
como
un candil encendido,
en
el mar se le perdía.
Giran
los duendes del viento,
fantasías
van dejando.
Ayer
soñé que tenía,
mil auroras en mis manos,
Bendita
mente poeta; ¿ Estoy despierta o soñando?
SOLEDAD
PALENZUELA


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