jueves, 8 de noviembre de 2012

Carta Para Vos

Una noche más te escribo, mientras la ciudad duerme, bajo los efectos de algunas copas de más, sorbidas de la perversa botella del insomnio, ahí se bebe a destajo, cuando el alma no está serena y la sed se vuelve clausura, encierro o simplemente soledad.
Se extravían los sentidos, y agolpados en un trueque de sentimientos, reposan en un estado de dulce agonía. Recuerdo vuestros ojos, clavados en mi iris, sajando todo hilo de luz que pueda dejar vuestro rostro desnudo. Pero no atajan querido mio, ni por un instante, mi soñadora fantasía, mí velado rostro, la dulce copla que avisa a las estrellas, cuando el rebullir de tu amor acampa en mi alma.
¡Oh dime ! Noche amiga, cual es vuestro secreto, para qué a la caída de la pálida tarde, me dejes vagando por el laberinto de sus besos, por el tibio rosal espinado, con el que me castigas cada vez que contemplo su ternura. Ávida me asomo al balcón de sus caricias, y descubro el desolado desierto que me ha dejado su abandono.
¡Oh dulce caballero! Mi noche impaciente, mi sombra encantada, mi vino embriagador. ¿Acaso os parezco sobrada? Por Dios que si es así, callo mi pluma y enfundo mi celo, y si tal vez, es mi amor quien os importuna, callaré para siempre. Pero la noche querido mío, la noche es solo mía, ahí os seguiré amando de puro éxtasis o arrebato.
¡Malhaya sea mi suerte! Que no obedezca esta insolente pluma, ¡cuanta concupiscencia escribe!, ¡cuanto amor emborrona!, que osada se vuelve al caer de la noche, es tanta su imaginación, que consigue fantasear con vos, sin que yo pueda oponerme a ello, sin que me de tregua alguna, ejecuta, desarrolla y concluye.
A punto está de agotarse la noche,  aún sigo pegada a este trono de papel y en el umbral de mi sueño os consibo. Me pregunto si vendrás conmigo a mi eterna noche de pasión , de ansia o de capricho, donde guardo vuestro rostro envuelto en tibio celofán; ¿Pues sois vos fugitiva ilusión , fabula, error o equivocación o por el contrario sois la exactitud, la veracidad, la confirmación, la certeza, la verdadera justificación, de mis delirios de grandeza?.
En tí, busco la la elegía de mi vida, el verso libre, la nostalgia. Son los últimos arreboles del desorden de esta noche. Me dejo acomodar en mi rincón vanidoso y hago apología del exuberante recuerdo, no he de llegar al día sin que acaricie vuestro sueño. Vendrás conmigo... lo se.Y cogerás mi mano desde el umbral de la vigilia, hasta amanecer, en el jardín de los secretos, donde te confesaré, cuantas veces he llegado al alba, prendida en un bucle de tu pelo, sin pensar que todo fue fingido, que no se quien sois vos, que a la noche, a la hora de la ilusión, hasta las campanas sueñan ¿ Por que no iba a soñar yo?
SOLEDAD PALENZUELA.

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