Una
noche más te escribo,
mientras la ciudad duerme, bajo los efectos de algunas copas de más,
sorbidas de la perversa botella del insomnio, ahí se bebe a destajo,
cuando el alma no está serena y la sed se vuelve clausura, encierro
o simplemente soledad.
Se
extravían los sentidos, y agolpados en un trueque de sentimientos,
reposan en un estado de dulce agonía. Recuerdo vuestros ojos,
clavados en mi iris, sajando todo hilo de luz que pueda dejar
vuestro rostro desnudo. Pero no atajan querido mio, ni por un
instante, mi soñadora fantasía, mí velado rostro, la dulce copla
que avisa a las estrellas, cuando el rebullir de tu amor acampa en mi
alma.
¡Oh
dime ! Noche amiga, cual es vuestro secreto, para qué a la caída
de la pálida tarde, me dejes vagando por el laberinto de sus besos,
por el tibio rosal espinado, con el que me castigas cada vez que
contemplo su ternura. Ávida me asomo al balcón de sus caricias,
y descubro el desolado desierto que me ha dejado su abandono.
¡Oh
dulce caballero! Mi noche impaciente, mi sombra encantada, mi vino
embriagador. ¿Acaso os parezco sobrada? Por Dios que si es así,
callo mi pluma y enfundo mi celo, y si tal vez, es mi amor quien os
importuna, callaré para siempre. Pero la noche querido mío, la
noche es solo mía, ahí os seguiré amando de puro éxtasis o
arrebato.
¡Malhaya
sea mi suerte! Que no obedezca esta insolente pluma, ¡cuanta
concupiscencia escribe!, ¡cuanto amor emborrona!, que osada se vuelve al
caer de la noche, es tanta su imaginación, que consigue fantasear
con vos, sin que yo pueda oponerme a ello, sin que me de tregua
alguna, ejecuta, desarrolla y concluye.
A
punto está de agotarse la noche, aún sigo pegada a este trono de
papel y en el umbral de mi sueño os consibo. Me pregunto si vendrás
conmigo a mi eterna noche de pasión , de ansia o de capricho, donde
guardo vuestro rostro envuelto en tibio celofán; ¿Pues sois vos
fugitiva ilusión , fabula, error o equivocación o por el contrario
sois la exactitud, la veracidad, la confirmación, la certeza, la
verdadera justificación, de mis delirios de grandeza?.
En
tí, busco la la elegía de mi vida, el verso libre, la nostalgia.
Son los últimos arreboles del desorden de esta noche. Me dejo
acomodar en mi rincón vanidoso y hago apología del exuberante
recuerdo, no he de llegar al día sin que acaricie vuestro sueño.
Vendrás conmigo... lo se.Y cogerás mi mano desde el umbral de la
vigilia, hasta amanecer, en el jardín de los secretos, donde te
confesaré, cuantas veces he llegado al alba, prendida en un bucle de
tu pelo, sin pensar que todo fue fingido, que no se quien sois vos,
que a la noche, a la hora de la ilusión, hasta las campanas sueñan
¿ Por que no iba a soñar yo?
SOLEDAD
PALENZUELA.
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